domingo, 19 de septiembre de 2010

Confieso

Confieso que a veces no soy la mejor, que suelo irritarme con facilidad y que en ocasiones no encuentro respuestas ante situaciones poco complejas. Confieso que en mis momentos de soledad miles de pensamientos agobian mi mente, pero siempre desencadenan instantes como éste en el que las letras se convierten en mi defogue. Confieso que soy incondicional con quienes amo y que también puedo ser un verdadero martirio para los seres que deambulan queriendo torturar a otros. Confieso que creo en Dios sobretodo y que su presencia ha iluminado mi vida. Confieso que creo en el destino, pero solo en la medida que pueda cambiarlo, transformarlo y hasta desviarlo. Confieso que mi corazón no alberga rencores ni malos deseos, solo algunos que otros ligeros raspones productos del tiempo y de los malos momentos que felizmente han sido pasajeros. Confieso que amo sin condiciones y que no tolero que alguien ataque a quienes quiero. Confieso que muchas veces he actuado un poco impulsiva, sin ocasionar daño. Confieso que no soporto la injusticia, aquella palabra que ha perdido su connotación negativa por exceso de uso. Confieso que vivo con almas benditas en un mismo techo que nos da el abrigo. Confieso que conozco personas carentes de valores y de las que procuro mantener distancia. Confieso que tengo amigos verdaderos a los que espero que el tiempo nos una de nuevo. Confieso que mi vida ha sido hermosa, con colores oscuros y tonos de arco iris, una amalgama de sentimientos nobles y actitudes positivas que me han permitido crecer. Confieso que siento temor de la muerte, aunque sienta que hay algo sublime después de ella. Confieso que creo en los ángeles y que al mirar al cielo siento que alguien me observa. Confieso que estoy enamorada de la vida, porque me ha encausado por caminos gratificantes, y es así que me encuentro rodeada de seres que son pequeñas luces que guían mi sendero. Sí, confieso, confieso que soy feliz. Confieso que amo con todas mis fuerzas. Confieso que me encuentro en un momento de dicha. Confieso, confieso que estoy siendo sincera y que momentos como éste no suelen repetirse. Por eso agradezco poder reflexionar sobre mi vida para plasmar en letras lo que mi corazón siente. Soy feliz gracias a ustedes. Gracias por formar parte de mi camino y por compartir conmigo miles de sonrisas. Confieso que hoy vivo a plenitud y con pasión, siempre de la mano de Dios.

1 comentario:

  1. Muy lindas tus reflexiones, estoy muy orgullosa de ti hija mía, Dios te proteja siempre mi vida y te ayude en todo lo que te propongas eres excelente en todo o que te propones y sobretodo nunca te das por vencida...mi querida luchadora, te quiero mucho...Bendiciones eternas!!!!.

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