domingo, 22 de agosto de 2010

La Honestidad…Pasada de moda?

Este texto lo escribí cuando estaba en el colegio. 



En las sociedades actuales, desde muy jóvenes, nos damos cuenta de la corrupción, de la injusticia, del poder del dinero y del poco amor hacia las personas; del gran amor por las cosas materiales. Así es nuestro mundo, un mundo lleno de guerras, de violencia y de conflictos… ése es nuestro planeta, y es nuestro hogar que será el de nuestros hijos, nietos, y generaciones futuras.

Las naciones poderosas se preocupan por fomentar riquezas materiales, por obtener su propio beneficio aunque por ello destruyan a otros países y al planeta, sólo piensan en conseguir más y más, sin medir las consecuencias. Eso es lo que enseñan a la juventud, el pensar sólo en el dinero y en la forma más fácil de conseguirlo, el robarle a quien casi no tiene con tal de conseguir más, te enseñan que la honestidad no sirve, que ahora vales por lo que tienes no por lo que eres, no por lo que creas, ya no importa si eres honesto, hasta es conveniente que no lo seas… Es lamentable esta situación, ver que la juventud se está educando sin valores, pero en realidad no es culpa de los jóvenes, basta con solo mirar el ejemplo que les dan de robo, corrupción, etc. Es fácil luego decir que la juventud está descarriada, pero ¿Por qué está así? ó dicho de otra forma, ¿Quiénes son los responsables de esa situación?

La respuesta es clara, aunque no la quieran ver, los responsables son las personas que aceptan la corrupción y no hacen nada para detenerla, las personas que buscan riquezas materiales y no las espirituales, los que buscan la guerra en vez de la paz, aquellos que se creen muy sabios asegurando que en este mundo ser honesto no sirve, que ya es algo pasado de moda, que lo que vale es conseguir lo que se desea, no importa cómo ni a quién dañes con tal de que lo consigas.

Esta realidad la podemos cambiar, porque hubo un tiempo en el que las personas valían por lo que eran, por su integridad moral, por su HONESTIDAD, las familias luchaban por inculcar principios y valores a los más pequeños, les enseñaban a ser siempre honestos, a nunca mentir, a no engañar ni calumniar. A pesar de que ese pensamiento se empleaba hace ya algún tiempo, no veo el motivo para que no se emplee ahora.

Probablemente muchos piensen que esto es una locura y que sólo vale quien tiene dinero y poder, pero eso no es verdad, ya que en realidad todo lo malo que has hecho estará contigo hasta el día de tu muerte, y después de ella. Todo el dinero y poder será solo basura de la cual ya no podrás disfrutar, porque no hay nada más grande en la vida que la riqueza del alma, el obrar de manera correcta, el saber que todo lo que conseguiste y le diste a tus hijos, no se lo quitaste a nadie, el poder decir antes de morir: “He obrado correctamente, he sido un buen ejemplo para los míos. Puedo irme tranquilo de que lo mucho o lo poco que tuve, lo conseguí con el sudor de mi frente, luchando contra los que creían que no se puede ser honesto, sintiéndome más grande no por lo que tengo sino por lo que soy… porque eso lo  seré siempre, el dinero se puede esfumar, pero lo que queda es lo que eres, eso nadie te lo puede quitar… ni siquiera la muerte”.

La honestidad es un valor que debemos cultivar, como tantos otros. Aprendamos a amarnos, a respetarnos, a luchar por lo que queremos pero sin herir a nadie. Estoy segura de que algún día ya habremos marcado una gran diferencia, y dejaremos un mundo mejor a todas las generaciones futuras; aquel mundo que tú cambiaste para bien y que ahora es el hogar de millones de personas con valores y principios que luchaste por seguir e inculcar, un mundo mejor al que encontraste, un mundo con más amor, justicia, y quizás, un mundo lleno de paz…!!!

Roxana Toral Reyes
5to FIMA
Liceo Italiano

1 comentario:

  1. Honestidad, bella palabra que suena como un insulto en estos dias en los que han surgido nuevos intereses en el mundo actual. El loco deseo de satisfacer nuestras necesidades de la carne ha dado como fruto el amor por el poder y las riquezas, dejando a un lado los intereses y las necesidades de los demas. La honestidad surge como un reconocimiento de respeto y amor por nosotros mismos y por los demas, valor que ya no se recuerda en nuestros colegios ni en nuestros hogares en la actualidad; por esta razon me parece maravilloso que existan todavia jovenes para los que es muy importante que se difundan estos valores que benefician tanto a nuestra sociedad. Felicitaciones.





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