No es un nombre y sinceramente no se me ocurriría llamar así a alguien por el significado que entraña. Soledad. Nadie desea eso. Quizás en algún momento la buscamos, pero nadie podría vivir feliz estando completamente solo. Está comprobado que la soledad llega incluso a desencadenar locura.
Pero creo que el peor tipo de soledad es cuando se está rodeado de muchas personas y aún así la sensación de vacío no se va. Es estar cerca a alguien que amas y no sentir su calor, poder verlo, tocarlo y ya no ver en ese ser las emociones que antes causabas.
La soledad se puede presentar en distintos aspectos de la vida, pero sin duda el más comentado y el que más ha estimulado canciones, versos, escritos, es el amoroso.
No creo que es necesario "terminar una relación" para experimentar ese tipo de soledad. Muchas veces el trato entre dos personas llega a enfriarse tanto que no es necesario de pronunciar la palabra "terminamos", para sentir que se está pasando por una ruptura.
Es entonces cuando los recuerdos invaden la mente y pretenden convertirse en ese reemplazo momentáneo a la amarga soledad que quiere adueñarse de tu vida.
Momentos felices, llenos de amor y cariño hacen que tu corazón se oprima, las lágrimas caigan sin poder detenerlas y experimentes un profundo dolor.
Es así cómo los instantes felices y de dicha se transforman por las circunstancias en hechos dolorosos que solo causan nostalgia.
La soledad es tener a tu amor frente a ti y sentir su trato casi extraño. Es añorar aquellos labios que se fusionaban con los tuyos y escucharlos pronunciar palabras tan ajenas, frías, sin color... Es ver cómo el nexo entre los dos se debilita hasta que llega el instante en el que el dolor va disminuyendo y empiezas a sentir que el olvido se apodera de ti, marcando final a aquella historia que creían imperecedera.
Esa es la soledad que no me agrada y que no quiero sentir. La que inspira a autores, la que ha terminado vidas y transformado a seres en duras rocas.
Pero yo no, Soledad, a mí no me vas a cambiar. Puedes querer invadir mi vida, pero no mi corazón. Me mantendré firme y seguiré adelante, con mis lágrimas siempre en silencio.
miércoles, 20 de marzo de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
Amor
Antes de entrar a explorar el mundo de la relación de pareja, siempre había estado intrigado por ese sentimiento que puede surgir entre dos personas. Mis padres, mi ejemplo más cercano, siempre han luchado juntos contra todo, y aunque han tenido sus altos y bajos, continúan en esa unión de pareja que juraron ante Dios hace más de 30 años, cuando decidieron casarse.
Siempre me pregunté si yo sería así de afortunada y lograría estar con una persona durante tantos años, caminando juntos hacia la misma meta. He crecido en la época en que el divorcio es lo más común y al menos aquellos 'divorciados' ya no son mal vistos, como antes.
Sin embargo, no porque considere que hay algo malo con eso, no quisiera pasar por un proceso así. Debe ser algo muy duro casarte con alguien, esperando pasar toda tu vida al lado de esa persona y que de repente unos cuantos años después todos los planes se rompan, lo que construyeron juntos se desmorone y en ocasiones hasta terminan siendo dos completos enemigos.
Es por eso que el divorcio para mí no es una opción, aunque si en algún momento tuviera que vivirlo, estoy segura que saldría adelante con la fuerza que me caracteriza.
Retomando mi punto de partida. La relación entre una pareja es algo que siempre ha captado mi interés. Esa tensión que se crea entre dos personas, los juegos de poder, uno cede, el otro exige, el uno exige, el otro cede, esas negociaciones que se van formando en la convivencia, ese contacto interpersonal que surge cuando se pasa mucho tiempo con alguien.
Y la influencia exterior, la que nunca falta. Los amigos que tachan de "mandarina" al que creen que "cede" demasiado y los que creen que la fidelidad en una relación no es relevante.
Yo misma en algún momento pensé que la fidelidad solo se la debe a un esposo, a alguien con quien sabes que vas a pasar muchos años a su lado y que en cierta forma adquieres un compromiso con él, con Dios y en especial contigo misma. Sin embargo, nunca he podido ser infiel en una relación de noviazgo... creo que no va en mí eso de 'engañar' a alguien, mucho menos a alguien a quien amo. Lo único que siempre he esperado en ese sentido es reciprocidad, porque debe ser algo de dos, o eso pienso yo.
El amor, sin duda, un sentimiento maravilloso, que llena de vida al mundo, aunque también es tan poderoso que provoca reacciones inesperadas. En todo caso, me alegra tener el amor en mi vida y sentirlo a plenitud... amor familiar, de amigos y de una persona especial, a la que le dedico todas mis sonrisas desde octubre de 2010.
Siempre me pregunté si yo sería así de afortunada y lograría estar con una persona durante tantos años, caminando juntos hacia la misma meta. He crecido en la época en que el divorcio es lo más común y al menos aquellos 'divorciados' ya no son mal vistos, como antes.
Sin embargo, no porque considere que hay algo malo con eso, no quisiera pasar por un proceso así. Debe ser algo muy duro casarte con alguien, esperando pasar toda tu vida al lado de esa persona y que de repente unos cuantos años después todos los planes se rompan, lo que construyeron juntos se desmorone y en ocasiones hasta terminan siendo dos completos enemigos.
Es por eso que el divorcio para mí no es una opción, aunque si en algún momento tuviera que vivirlo, estoy segura que saldría adelante con la fuerza que me caracteriza.
Retomando mi punto de partida. La relación entre una pareja es algo que siempre ha captado mi interés. Esa tensión que se crea entre dos personas, los juegos de poder, uno cede, el otro exige, el uno exige, el otro cede, esas negociaciones que se van formando en la convivencia, ese contacto interpersonal que surge cuando se pasa mucho tiempo con alguien.
Y la influencia exterior, la que nunca falta. Los amigos que tachan de "mandarina" al que creen que "cede" demasiado y los que creen que la fidelidad en una relación no es relevante.
Yo misma en algún momento pensé que la fidelidad solo se la debe a un esposo, a alguien con quien sabes que vas a pasar muchos años a su lado y que en cierta forma adquieres un compromiso con él, con Dios y en especial contigo misma. Sin embargo, nunca he podido ser infiel en una relación de noviazgo... creo que no va en mí eso de 'engañar' a alguien, mucho menos a alguien a quien amo. Lo único que siempre he esperado en ese sentido es reciprocidad, porque debe ser algo de dos, o eso pienso yo.
El amor, sin duda, un sentimiento maravilloso, que llena de vida al mundo, aunque también es tan poderoso que provoca reacciones inesperadas. En todo caso, me alegra tener el amor en mi vida y sentirlo a plenitud... amor familiar, de amigos y de una persona especial, a la que le dedico todas mis sonrisas desde octubre de 2010.
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