domingo, 30 de septiembre de 2012

Mi complemento

Yo conozco a un hombre que es padre y madre a la vez, que llora con una escena triste y se conmueve con una frase de aliento.
Conozco sus fortalezas y debilidades. Lo he visto llorar, lo he visto reír, lo he visto caer y lo he ayudado a levantarse.
Conozco a ese hombre que no tiene poses, pues no las necesita. Su sinceridad, en ocasiones un poco desmedida, se convierte en su principal característica. Es sencillo y no tiene prejuicios. No juzga a las personas por lo que tienen, sino por cómo son.
Conozco a un hombre que lucha por ser mejor, que ha tenido un pasado difícil, pero busca un presente mejor. Y lo está consiguiendo.
Conozco a ese hombre que tiene la espontaneidad de un niño y la determinación de un adulto que ha atravesado momentos difíciles, pero que ha sabido seguir adelante.
Conozco a un hombre que es superlativo en todo lo que hace: Cuando ama, cuando trabaja, cuando defiende... en todos los aspectos de su vida se entrega por completo, con alma y corazón.
Lo conozco desde hace más de dos años, y a pesar de los problemas seguimos caminando de la mano, hacia un mismo objetivo.

Hoy quiero escribirle a él. A esa persona que me acompaña cuando me siento débil, que me apoya cuando me quiero rendir y que me impulsa a seguir cuando he perdido la fuerza.
Quiero decirle cuánto admiro su fortaleza y lo que ha superado, y cuánto quiero ayudarlo a continuar recorriendo su camino.
Eres mi complemento. Tú me ayudas a sentirme segura, a mostrar mi potencial y a entregarme por completo en cada cosa que emprendo.
Quizás el mundo no te vea como yo, quizás solo ve a una persona que ríe, pero no sabe que por dentro en ocasiones también llora.

Yo conozco tu corazón... Y me siento feliz de estar cobijada dentro de él. Tus latidos le dan ritmo a mi vida y me impulsan a seguir.

Yo te conozco a ti... Mi complemento, mi compañero, mi mejor amigo y mi motor.

lunes, 9 de julio de 2012

Mi corazón sensible en este mundo indolente

Una señora recuerda con tristeza el día en que tres delincuentes le arrebataron la vida a su hijo. Esperaba que regresara a casa, pero nunca llegó. Tuvo que decirle a su nieto que su padre no volvería. Un año transcurrió y todavía no atrapan a los que por un estúpido celular apuñalaron a su único sustento.

En el rostro del pequeño hijo siente que su hijo ha renacido. Sin embargo, tiene días de depresión en los que no quiere conversar con nadie. Solo quiere llorar. Sueña con que su hijo la abraza y le dice que todo va a estar bien, y es en esos momentos que anhela quitarse la vida para reencontrarse con él. Pero no consigue hacerlo. Algo la ancla a este mundo.

Conocer historias así es algo que me conmueve. Leer, escribir y conocer historias de muertes violentas es algo que siempre me pone sensible. Arrebatarle la vida a una persona por un artefacto, por dinero, por enojo, por celos o por el motivo que fuere es algo sin sentido.

No solo se pierde esa vida. Se destruyen familias enteras, se truncan sueños, se desvían caminos y se aniquilan corazones. No es solo una persona la que muere; son muchas. ¿Por qué no lo entienden?

La piel se me eriza y los ojos se me llenan de lágrimas cuando observo por televisión las corridas de toros, en las que el vestido de luces conduce a un animal a la muerte, en medio de la algarabía de miles de desadaptados. A veces siento que el mundo es así.

Personas mueren y algunos inhumanos lo celebran. O prefieren vender su alma con tal de asegurar unos cuantos billetes, y no piensan en la justicia. Solo quieren su propio bienestar y se olvidan que parte del 'ser' humano es pensar en el prójimo. Querer a los demás.

Espero nunca tener que pasar por un dolor así. Perder a alguien que amo simplemente porque alguien más lo quiso así es algo que me desquiciaría. La violencia es algo que no puedo concebir.

Esposos que matan a la mujer a la que juraron defenderla, protegerla y amarla hasta el final. ¿Qué clase de locura es esa? A veces pienso que el verdadero purgatorio se encuentra aquí... En este pequeño mundo, en el que vivimos con demonios constantes que acechan las calles, que quieren destruir vidas y se disfrazan de 'humanos'.

Con esto, quiero aclarar, no estoy empleando un discurso religioso. Es solo una apología para expresar mi indignación por la crueldad que veo día tras día, y por la justicia que muchas veces castiga al inocente y beneficia al culpable.

Crecí en un país así. De esos llamados 'tercermundistas', de los que todavía parecen selvas de animales salvajes que disputan todos contra todos con tal de alcanzar el alimento. Solo que aquí la pelea no es subsistir... Es conseguir el poder. Todos lo anhelan y destruyen a cualquier con tal de conseguirlo.

Sí. Mi corazón es sensible. Soy periodista. Entro en contacto con realidades de otros para darlas a conocer. Debo tratar de mantenerme ajena a las historias tristes que oigo. Pero, mi corazón se achica cada vez que escucho una tragedia, una situación que quedo en la impunidad... Mi corazón es sensible y le duele este mundo que carece de sentimientos. Frívolo. Sin amor.

jueves, 5 de abril de 2012

Futuro

Aquella simple palabra, de tres sílabas, rige nuestras vidas e inclusive nos incita a tomar decisiones, de las que podríamos arrepentirnos. Futuro? Acaso no se forma por el presente? Alguna vez llegamos al futuro o es como aquel oasis que se aleja cada vez que parece que nos acercamos?

Partiendo de esta reflexión, en la que me he sumergido varias veces puesto que soy una de aquellas personas que viven pendientes del futuro, puedo concluir que lo que importa es el presente. Lo que hacemos hoy tiene consecuencias en el mañana, y son nuestras decisiones las que determinarán nuestro destino. 

He tratado de recordar eso porque desafortunadamente la mayor parte de mi tiempo estoy pendiente de aquel futuro que no llega, sin darme cuenta de que estoy desperdiciando el presente, el hoy, lo que tengo en ese instante y vivo pendiente de anhelos que quisiera que se concreten. 

Si pudiera aconsejarles algo... Pese a mi poca experiencia en la vida - 22 años no representan mucho frente a personas con más edad - les puedo recomendar que vivan cada día y que valoren lo que tienen en su vida, porque aunque no sea mucho es lo que necesitan en ese momento. Nada es estático y todo está en constante movimiento, como las células de nuestro cuerpo que viven en un eterno proceso de mitosis para garantizar la vida. 

Es así de simple. Lo que se detiene, muere. Entonces, sigue caminando, viviendo tu presente y construyendo así ese futuro que permanece incierto, pero que paso a paso vas descubriendo sin darte cuenta de que ya estás en él. 


He vuelto

Han transcurrido más de 365 días desde la última vez que exterioricé mis pensamientos y les di forma de letras en este blog. La depresión y la melancolía que me invadieron aquella noche en la que no sentía el valor de mi existencia en el plano terrenal, desaparecieron y ahora, a pesar de que el camino sigue siendo difícil, entiendo que mientras estamos vivos tenemos que luchar.

Ha sido el año en el que más he aprendido, con golpes y dolor, en ocasiones; con risas y emoción, en otras.  Pero aquí estoy, sigo luchando contra mis propios temores que se convierten en mis peores enemigos. No quiero que este texto de regreso sea como una autobiografía ni mucho menos un diario virtual, al que despojaría sin pudor de su característica de 'íntimo' y 'secreto', para transformarlo en algo público.

No es así. Solo quiero aclarar que mi visión del mundo es distinta, que he aprendido y mejorado en muchos aspectos, y que espero poder reflejar eso en mis próximos textos... He vuelto!