Su prepotencia y arrogancia lo han convertido en un ser que no se puede soportar, una persona imposible de observar sin sentir algún sentimiento negativo. Al menos así ocurre conmigo. Una sonrisa en su rostro pretende darle otro matiz a los comentarios ácidos que emite. Quiere demostrar ser mejor que todos, pero es precisamente ahí que evidencia su inferioridad.
Nos encontramos frente a un hombre lleno de complejos que busca esconder a través del ataque y minimización de las otras personas. Frente a los demás es un individuo majestuoso… En su soledad lo imagino atemorizado y rodeado de fantasmas que lo convulsionan sin piedad.
De todas formas, a la luz del día, retoma aquella posición de ataque y crítica a los otros para evitar tener que defenderse con argumentos y bases sólidas que desmientan los hechos de los que se le acusa.
Es un imitador. Le quedaría mejor el papel de mimo que aquel importante cargo que ostenta.
Si los personajes a los que admira caen, él seguramente caerá junto a ellos como un parásito que depende de otros para poder subsistir. Una forma de simbiosis que lo aniquilará.
Pero hoy está ahí. Fuerte, arrogante y soberbio… Atacando a los que no se encuentran en igualdad de condiciones para defenderse, pisoteando a las mujeres, sonriendo mientras coarta las principales libertades de los seres humanos, regocijándose del silencio de una nación que se mantiene impávida ante su inminente destrucción como quien observa un objeto que caerá sobre su cabeza y no hace nada para evitarlo.
Nuestro sino está marcado por nuestras indecisiones, por nuestra “tolerancia”, por un ser despreciable que pretende convertirse en una guía, por la ignorancia de los que pueden actuar, por la estupidez de la gente que aún mantiene aquella maldita venda en sus ojos… Es hora de despertar. ¡Vuelve a tu realidad! Abre los ojos y descubre que alrededor tuyo habrá destrucción y miseria si no actúas ya. Levántate y demuéstrale que la grandeza no es física, sino mental. Su tiempo vendrá, estoy segura. Caerá como una torre de naipes, se desplomará y su poder perderá. Espero que cuando eso ocurra todavía tengamos soluciones para todos los problemas que nos trajo. Esperemos amigos, esperemos. Si no queremos actuar, solo nos toca esperar…
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