Sí, es una invitación abierta.
Por qué? Porque prefiero que me espetes en la cara lo que tu boca mentirosa no se ha atrevido a decirme frente a frente. Te escudas en los seres que por ingenuidad o estupidez confían en tu malsana mente.
Calumnias, mentiras, envidia, rencor, odio... Todo se encuentra almacenado en el mismo saco que evidencia tu notable inferioridad. Sin embargo, yo no albergo ninguno de esos elementos nocivos en mi corazón.
Ni siquiera odio tu sed de falsas palabras y búsqueda de conflictos perecederos. El sentimiento que me inspiras, el único que alcanzas a generar, es una profunda lástima. Sí, porque no puedes ser feliz por tus propios medios o logros; sientes la necesidad de alimentarte del sufrimiento de otros para sentirte acompañada en medio de tu soledad y angustia.
La verdad que no toleras es que mi felicidad carcome tu desnutrida alma. Y eso me da lástima.
Una persona que intenta traer al presente un pasado que ya se dejó vencer por el hoy, por la actualidad... es alguien que intenta aferrarse a una roca que se dirige rápidamente al fondo del mar.
Creas falsas realidades, tejes historias erróneas, quieres creer tus mentiras y tratas de que ellas generen la vida que no consigues lograr, ni conseguirás.
Pero tus mentiras no me alcanzan. Tu envidia me fortalece porque demuestra tu condición inferior. Y el amor que rebosa en mi corazón se convierte en el motor que me impulsa cada mañana a seguir adelante. Sí, aquel amor que buscas agrietar, pero que no logras ni siquiera provocar un imperceptible raspón.
Tu objetivo no se cumple. Sería más fácil para ti entenderlo ahora. Pero tu cerebro repleto de enfermas neuronas no te permite discernirlo.
Todavía no te atreves a decírmelo de frente? Era de suponerse. Las mentiras se sostienen en medio de la oscuridad y el anonimato, como un pordiosero que hurga en la basura para encontrar restos de alimentos que le permitan sobrevivir. La diferencia es que el pordiosero tiene más dignidad.
Sí, aquí estoy yo, diciendo las cosas de frente. Tratando que tu cerebro comprenda todo lo que ante tus ojos se muestra evidente: No te acompaño en tu angustia y soledad.
Estoy feliz en otro sitio, rodeada de seres que me aman sin condiciones, seres que me valoran, seres que me protegen, seres que ni en mil años podrás conseguir. Sí, esa es la verdad que te duele tanto admitir.
Me ocasiona pena que tus acciones reflejen tanta infelicidad en tu vida. De verdad. Creo que nadie merece ser tan infeliz. Ni siquiera tú.
En fin... creo que no aceptaste mi invitación porque allí estás, corriendo hacia el rincón más oscuro de la calle, huyendo de un enfrentamiento que sacaría la verdad a la luz. No lo soportas. La luz te hiere. Tu vida es un triste retrato en tinieblas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario