
Llora en silencio, llora escondida.
Nadie conoce su alma dolida.
Vive una historia desconocida.
En el anonimato, su vida perdida.
Lucha con fuerza, lucha sin medida.
Es de temple y valiente, no se da por vencida.
Y así el tiempo pasa. De noche y de día.
Sigue luchando por tener comida.
Sus hijos la admiran. Es una heroína.
Ella por los suyos ha entregado su vida.
Trabaja y trabaja. Sigue luchando.
Durante los 365 días del año.
Pero únicamente un 8 de marzo,
alguien le dice Feliz día Rosario.
Y sus ojos se tornan en aguas cristalinas.
Al menos un día no es una desconocida…
Para todas aquellas que viven historias escondidas, perdidas en el anonimato, para las que luchan, las que siguen adelante, las que no se dejan vencer… Para todas las mujeres del mundo. Feliz día. Aunque nos esforzamos los 365 días del año, por lo menos un día recuerdan el valor de nuestro ser. Un abrazo a todas.
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