miércoles, 10 de marzo de 2010

Las calles


Testigos silenciosos de innumerables acontecimientos. Las observo como si por primera vez me diera cuenta de su existencia.
Las gotas de lluvia que comienzan a caer las torna un poco nostálgicas; y la gente, que huye del agua, las deja solitarias.
Estas calles... Por estas calles transitaron personajes históricos y también vagabundos.
Algunos encontraron la muerte, aquí, en las calles.
Pisoteadas por miles de personas, transitadas por cientos de vehículos, ensuciadas y reparadas; las calles no mueren, son los testigos que no pueden hablar y que pasan desapercibidos en la agitada vida de ciudad.
Mojadas se vuelven como espejos que reflejan todo lo que las rodea, parecieran ser ojos que observan lo que se encuentra a su alrededor.
La gente pasa; las ignora. La mayoría cree que solo sirven como dirección, como una vía de tránsito; desconocen su pasado, la historia de aquella parte de cemento y brea que fue testigo de la vida y muerte de miles de personas.
Las calles, desapercibidas, forman parte de nuestras vidas y en el anonimato que las cobija subsistirán después de ellas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario