Qué difícil es decidir con cabeza fría. A veces las emociones ayudan a que uno tenga más determinación, pero precisamente la falta de estas hace que se pierda la fuerza para escoger una opción.
Sé que lo que decida va a causar dolor, a causarnos tristeza, pero ya no veo otra salida a este nexo que en algún momento pareció ser inquebrantable.
No me siento igual, es un hecho. Un error hace unos meses sé que fue el detonante de este momento, aunque su causante no lo quiera aceptar y quizás no lo acepte nunca. Es difícil de todas formas saber que lo que pueda decir o hacer le provocará tristeza. Pese a todo no concibo hacerlo sufrir. Aún tengo muchos sentimientos por la persona con la que compartí varios años, pero creo que necesito distancia para descifrar esto.
No sé si después de decidir algo haya la posibilidad de retomar quizás con más brío lo que hoy está apagado. Por eso considero que lo mejor es alejarse unos metros y así visualizar la situación desde afuera. Espero que coincida conmigo en eso.
Siempre trato de tener vida bajo control, pero la parte sentimental en este momento me agobia. Intento no dejarme dominar por la incertidumbre y los malos recuerdos mas no lo consigo… Como dije en un post anterior, todavía estoy tratando de levantar el vuelo. Sigo intentando.
martes, 31 de diciembre de 2013
sábado, 28 de diciembre de 2013
Mi balance del 2013
Nuestras vidas se dividen en años… Años a los que calificamos de 'buenos', 'malos', 'tristes', 'exitosos', etc. Este 2013 no creo que encaje en alguna de esas definiciones porque estuvo constituido por varios momentos que abarcan en realidad todas las expresiones anteriormente mencionadas.
En el plano laboral no sufrí mayores cambios. El aprendizaje de cada día se mantuvo y sin duda viví más experiencias que me han permitido crecer como periodista y estar cada vez más cerca de alcanzar mis metas.
Sin embargo, el aspecto sentimental estuvo lleno de altibajos que me llevaron de la felicidad a las lágrimas y viceversa. Recibí el golpe más duro en el ámbito amoroso y de las cenizas traté de resucitar, como aquella tan sonada figura del ave fénix.
Aún estoy en ese proceso de retomar el vuelo. No ha sido fácil. Sobrellevar ese tipo de situaciones y tratar de salir invicta es misión imposible. Obviamente no lo conseguí. Algo en mí cambió profundamente y en ocasiones dudo que pueda ser nuevamente aquella persona que fui. Estoy todavía en ese momento de transición, tratando de esclarecer las dudas del corazón.
En la parte familiar algunos sucesos me hicieron aceptar las decisiones de unos, aunque no las compartiera. El amor, supongo, es así. No se trata de reprochar; hay que comprender y aceptar, en especial cuando son aspectos que no se pueden cambiar.
Siento que en general, como persona, he crecido muchísimo, viendo el mundo de una manera más clara, entendiendo que debo seguir luchando para conseguir mis objetivos y que siempre debo dar la mano a quienes amo. Sé que la vida es un aprendizaje constante y me entusiasma aprender las lecciones cada vez que se presentan, pese a que en ocasiones sean dolorosas.
¿La vida es compleja? Por supuesto, bastante. Pero aquí estoy, lista para otro año de adquirir conocimientos, levantarme y salir adelante. En todo sentido.
En el plano laboral no sufrí mayores cambios. El aprendizaje de cada día se mantuvo y sin duda viví más experiencias que me han permitido crecer como periodista y estar cada vez más cerca de alcanzar mis metas.
Sin embargo, el aspecto sentimental estuvo lleno de altibajos que me llevaron de la felicidad a las lágrimas y viceversa. Recibí el golpe más duro en el ámbito amoroso y de las cenizas traté de resucitar, como aquella tan sonada figura del ave fénix.
Aún estoy en ese proceso de retomar el vuelo. No ha sido fácil. Sobrellevar ese tipo de situaciones y tratar de salir invicta es misión imposible. Obviamente no lo conseguí. Algo en mí cambió profundamente y en ocasiones dudo que pueda ser nuevamente aquella persona que fui. Estoy todavía en ese momento de transición, tratando de esclarecer las dudas del corazón.
En la parte familiar algunos sucesos me hicieron aceptar las decisiones de unos, aunque no las compartiera. El amor, supongo, es así. No se trata de reprochar; hay que comprender y aceptar, en especial cuando son aspectos que no se pueden cambiar.
Siento que en general, como persona, he crecido muchísimo, viendo el mundo de una manera más clara, entendiendo que debo seguir luchando para conseguir mis objetivos y que siempre debo dar la mano a quienes amo. Sé que la vida es un aprendizaje constante y me entusiasma aprender las lecciones cada vez que se presentan, pese a que en ocasiones sean dolorosas.
¿La vida es compleja? Por supuesto, bastante. Pero aquí estoy, lista para otro año de adquirir conocimientos, levantarme y salir adelante. En todo sentido.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Con las alas rotas
Eran dos corazones que latían al unísono, pero la llegada de un ser sin luz trastocó aquel compás y arruinó la sinfonía.
Las notas que sonaban a la par se convirtieron en los destellos de un reloj de cuerda que ya no quiere dar la hora.
El ingreso de un ser sin luz fue permitido y dañó la armonía de aquel repique de tambor que se convertía en un motor de vida.
Las manecillas no se detuvieron, pese al profundo deterioro que el arribo de aquel ente significó. El tiempo siguió su curso y los dos corazones, uno que funcionaba a medias y el otro que se esforzaba por reparar el daño, buscaban recuperar el balance que equilibraba sus días.
Pero la herida fue mortal. La pérdida del compás afectó un órgano vital que no era el responsable de la llegaba de aquella sombra que envolvió con su oscuridad una historia de más de 24 meses.
Pese a eso, llegaron a los 36, en medio de la lucha constante por recuperar el flujo sanguíneo, por retomar el latido armonioso que había sido alterado.
Sin embargo, aquel corazón casi descompuesto finalmente pudo realizar una evaluación de su estado, descubriendo la amarga verdad del papel arrugado que es imposible volver a estirar.
Y se convirtió en una grieta por la que paulatinamente empezaron a descender otros sentimientos como la ilusión, la emoción, la alegría y ya no volvió a acelerar su pulso cuando se acercaba al que en algún momento fue su otra mitad.
Aquella alma desquebrajada se transformó en algo desconocido. Fue el resultado de las acciones de un corazón que no supo valorar la importancia de encontrar otro con el mismo compás, con las mismas ideas, con el mismo ímpetu.
El reloj sigue girando y aquella alma de corazón que funciona a la mitad, también tiene las alas rotas.
Perdió la credibilidad en el sentimiento que muchos aseguran es el motor de la vida. No hay respaldo teórico al respecto.
Con las grietas en su pecho trata de aprender cómo levantar nuevamente el vuelo… Difícil misión. Fue forzada a asumir un reto sin preparación. Deberá regirse por la intuición y quizás, algún día, si tiene suerte, podrá otra vez creer que existe otro latido de igual ritmo y sincronizar sus pasos. Por ahora aún está tratando de volar con las alas rotas.
Las notas que sonaban a la par se convirtieron en los destellos de un reloj de cuerda que ya no quiere dar la hora.
El ingreso de un ser sin luz fue permitido y dañó la armonía de aquel repique de tambor que se convertía en un motor de vida.
Las manecillas no se detuvieron, pese al profundo deterioro que el arribo de aquel ente significó. El tiempo siguió su curso y los dos corazones, uno que funcionaba a medias y el otro que se esforzaba por reparar el daño, buscaban recuperar el balance que equilibraba sus días.
Pero la herida fue mortal. La pérdida del compás afectó un órgano vital que no era el responsable de la llegaba de aquella sombra que envolvió con su oscuridad una historia de más de 24 meses.
Pese a eso, llegaron a los 36, en medio de la lucha constante por recuperar el flujo sanguíneo, por retomar el latido armonioso que había sido alterado.
Sin embargo, aquel corazón casi descompuesto finalmente pudo realizar una evaluación de su estado, descubriendo la amarga verdad del papel arrugado que es imposible volver a estirar.
Y se convirtió en una grieta por la que paulatinamente empezaron a descender otros sentimientos como la ilusión, la emoción, la alegría y ya no volvió a acelerar su pulso cuando se acercaba al que en algún momento fue su otra mitad.
Aquella alma desquebrajada se transformó en algo desconocido. Fue el resultado de las acciones de un corazón que no supo valorar la importancia de encontrar otro con el mismo compás, con las mismas ideas, con el mismo ímpetu.
El reloj sigue girando y aquella alma de corazón que funciona a la mitad, también tiene las alas rotas.
Perdió la credibilidad en el sentimiento que muchos aseguran es el motor de la vida. No hay respaldo teórico al respecto.
Con las grietas en su pecho trata de aprender cómo levantar nuevamente el vuelo… Difícil misión. Fue forzada a asumir un reto sin preparación. Deberá regirse por la intuición y quizás, algún día, si tiene suerte, podrá otra vez creer que existe otro latido de igual ritmo y sincronizar sus pasos. Por ahora aún está tratando de volar con las alas rotas.
martes, 5 de noviembre de 2013
Una dualidad en mí
Tengo 23 años, aunque en ocasiones podría parecer de 12 y en otros de 40. Creo que esa dualidad me permite adaptarme a las diversas circunstancias y actuar de acuerdo al momento.
Con defectos y errores, trato cada día de superarme. No puedo poner la cabeza en la almohada sin que aquel toque mágico del algodón y mi cabello me lleve a pensar en todo lo que hice durante el día y en lo que me falta por hacer.
Eso se vincula con la lectura de una compañera de la palma de mi mano. No es que crea que mi vida está escrita en unas cuantas líneas, pero mencionó algo que me llevó a reflexionar. Contempló mi mano izquierda y me dijo que estoy muy preocupada por mi destino y por cumplirlo.
Aunque me sorprendió que unas cuantas líneas horizontales, verticales y transversales pudieran revelar algo de mí, debo confesar que aquella descodificación resultó acertada.
Trato siempre de superarme, de dar más de mí, de aprender otras cosas y trabajar por las metas que me trazo.
Sé que no estoy sola en medio de este camino sinuoso al que llamamos vida. Lo transito de la mano de las personas que amo y me aman, de aquellas que conocen realmente que detrás de un rostro sonriente, que canta todo el día y que a veces reacciona de forma brusca cuando se enoja, hay una persona dispuesta a cualquier sacrificio por un ser amado.
Detrás de mis fallas y de la aparente superficialidad, existe una mujer que tiene sueños, que está pendiente de cada detalle de su vida porque sabe que hasta el más pequeño elemento permite acercarse a cada meta.
No todos logran conocerme realmente. Pocos saben lo que hay en mi corazón, mi capacidad de ayudar al otro que a veces me quita el sueño.
Pienso mucho no solo en mi vida, sino en la de los otros. En lo afortunada que soy de haber nacido en el hogar que crecí, de tener como pilares a dos personas maravillosas que tuvieron la dicha de encontrarse.
En la suerte que tengo de hacer todos los días actividades ligadas a lo que me apasiona… el periodismo. De ver que estoy rodeada de personas de las que recibo cariño y frases de aliento.
Soy más que aquella chica sonriente. Pero eso solo lo descubren quien deja de pensar en mi exterior y se concentra en conocerme.
Sé que la vida se encarga de poner en nuestros caminos a las personas que aportarán en nuestro destino de una u otra forma. Agradezco que a mis 23 años ya haya aprendido muchas cosas, haya pasado por algunas experiencias que me han permitido crecer, madurar, ver la vida de una manera distinta.
Aquí sigo, en este camino de lucha y perseverancia. En medio de rabietas, propias de mis 12, y de mi compasión por el otro y poder de empatía, propios de mis 40.
Y en la mitad está la joven de 23 que con sus grandes ojos observa al mundo maravillada por su creación y con esa fuerza y el ímpetu de creer poder llegar a Marte… Así soy yo
Con defectos y errores, trato cada día de superarme. No puedo poner la cabeza en la almohada sin que aquel toque mágico del algodón y mi cabello me lleve a pensar en todo lo que hice durante el día y en lo que me falta por hacer.
Eso se vincula con la lectura de una compañera de la palma de mi mano. No es que crea que mi vida está escrita en unas cuantas líneas, pero mencionó algo que me llevó a reflexionar. Contempló mi mano izquierda y me dijo que estoy muy preocupada por mi destino y por cumplirlo.
Aunque me sorprendió que unas cuantas líneas horizontales, verticales y transversales pudieran revelar algo de mí, debo confesar que aquella descodificación resultó acertada.
Trato siempre de superarme, de dar más de mí, de aprender otras cosas y trabajar por las metas que me trazo.
Sé que no estoy sola en medio de este camino sinuoso al que llamamos vida. Lo transito de la mano de las personas que amo y me aman, de aquellas que conocen realmente que detrás de un rostro sonriente, que canta todo el día y que a veces reacciona de forma brusca cuando se enoja, hay una persona dispuesta a cualquier sacrificio por un ser amado.
Detrás de mis fallas y de la aparente superficialidad, existe una mujer que tiene sueños, que está pendiente de cada detalle de su vida porque sabe que hasta el más pequeño elemento permite acercarse a cada meta.
No todos logran conocerme realmente. Pocos saben lo que hay en mi corazón, mi capacidad de ayudar al otro que a veces me quita el sueño.
Pienso mucho no solo en mi vida, sino en la de los otros. En lo afortunada que soy de haber nacido en el hogar que crecí, de tener como pilares a dos personas maravillosas que tuvieron la dicha de encontrarse.
En la suerte que tengo de hacer todos los días actividades ligadas a lo que me apasiona… el periodismo. De ver que estoy rodeada de personas de las que recibo cariño y frases de aliento.
Soy más que aquella chica sonriente. Pero eso solo lo descubren quien deja de pensar en mi exterior y se concentra en conocerme.
Sé que la vida se encarga de poner en nuestros caminos a las personas que aportarán en nuestro destino de una u otra forma. Agradezco que a mis 23 años ya haya aprendido muchas cosas, haya pasado por algunas experiencias que me han permitido crecer, madurar, ver la vida de una manera distinta.
Aquí sigo, en este camino de lucha y perseverancia. En medio de rabietas, propias de mis 12, y de mi compasión por el otro y poder de empatía, propios de mis 40.
Y en la mitad está la joven de 23 que con sus grandes ojos observa al mundo maravillada por su creación y con esa fuerza y el ímpetu de creer poder llegar a Marte… Así soy yo
martes, 15 de octubre de 2013
El puñal
Fueron muchas las señales de su traición que pude percibir, pero preferí pensar que no era real. Aún recuerdo el trabajo de planchar mi cabello para tenerlo lacio.
La primera vez de mi aparición sin churros, recibí muchos elogios. Decidí maquillarme un poco más y todos me preguntaban cómo así estaba tan arreglada y más guapa. Todos, menos él. Pasaba desapercibida para la única persona frente a la que quería destacar.
Y lo peor es que 'era mi culpa'. Nuestros 'problemas' supuestamente lo habían convertido en eso, en una persona sin detalles. Meses después todo encaja. Era su infidelidad.
Creo que por lo que viví podría escribir una historia de ficción sobre amor y traición. Quizás muchas se sentirían identificadas con esa mezcla de tristeza y rabia, luego de descubrir la verdad.
También recuerdo las fotos que subía y que a duras penas tenían un 'me gusta' de parte de él, por supuesto, después de insistirle y decirle que no había puesto nada.
La falta de emoción por verme fines de semanas, las llamadas antes de dormir que ya no llegaban, los mensajes de amor que ya no leía... Así mi historia de amor se apagaba y aún, pese a todo, no fui infiel, no podía imaginarme con otra persona que no fuera él. ¿Lo valoró? ¿Acaso lo valora ahora?
En noches así creo que no sé con quién estoy. Quizás estoy aferrada a un recuerdo o a esa personalidad que ahora pone conmigo. Tanto me mintió y sigue mintiendo. ¿Cómo puedo diferenciar la verdad de la mentira?
Estoy en un proceso que detesto a la persona en la que me he convertido. Me siento como una alfombra que deja que la pisen y salten sobre ella, mientras finge que todo está bien, que no está siendo pisoteada.
Odio no poder diferenciar sus mentiras de la verdad... odio sentirme así. Fui feliz, lo soy por momentos en los que trato de olvidar esa traición. Pero tan bien la hizo, que siempre habrá algo que me la recuerde. Así de 'inteligente' fue. Sin embargo, no entiende lo que siento. Este dolor que llevo dentro.
Sé que ese repulsivo ser no me llega ni a la uña del pie, no por presumida, es un hecho. Y es eso lo que me hace más difícil entender la actitud de él. ¿Me puede engañar con cualquier pendejada?
Creo que hasta que no descifre eso, no estaré tranquila. ¿Cómo puedo estarlo? Las mentiras siguen y además ni siquiera piensa que esa pobre pendeja tuvo algo de culpa. ¿La defiende?
¡Qué ganas de perderme del mundo!
La primera vez de mi aparición sin churros, recibí muchos elogios. Decidí maquillarme un poco más y todos me preguntaban cómo así estaba tan arreglada y más guapa. Todos, menos él. Pasaba desapercibida para la única persona frente a la que quería destacar.
Y lo peor es que 'era mi culpa'. Nuestros 'problemas' supuestamente lo habían convertido en eso, en una persona sin detalles. Meses después todo encaja. Era su infidelidad.
Creo que por lo que viví podría escribir una historia de ficción sobre amor y traición. Quizás muchas se sentirían identificadas con esa mezcla de tristeza y rabia, luego de descubrir la verdad.
También recuerdo las fotos que subía y que a duras penas tenían un 'me gusta' de parte de él, por supuesto, después de insistirle y decirle que no había puesto nada.
La falta de emoción por verme fines de semanas, las llamadas antes de dormir que ya no llegaban, los mensajes de amor que ya no leía... Así mi historia de amor se apagaba y aún, pese a todo, no fui infiel, no podía imaginarme con otra persona que no fuera él. ¿Lo valoró? ¿Acaso lo valora ahora?
En noches así creo que no sé con quién estoy. Quizás estoy aferrada a un recuerdo o a esa personalidad que ahora pone conmigo. Tanto me mintió y sigue mintiendo. ¿Cómo puedo diferenciar la verdad de la mentira?
Estoy en un proceso que detesto a la persona en la que me he convertido. Me siento como una alfombra que deja que la pisen y salten sobre ella, mientras finge que todo está bien, que no está siendo pisoteada.
Odio no poder diferenciar sus mentiras de la verdad... odio sentirme así. Fui feliz, lo soy por momentos en los que trato de olvidar esa traición. Pero tan bien la hizo, que siempre habrá algo que me la recuerde. Así de 'inteligente' fue. Sin embargo, no entiende lo que siento. Este dolor que llevo dentro.
Sé que ese repulsivo ser no me llega ni a la uña del pie, no por presumida, es un hecho. Y es eso lo que me hace más difícil entender la actitud de él. ¿Me puede engañar con cualquier pendejada?
Creo que hasta que no descifre eso, no estaré tranquila. ¿Cómo puedo estarlo? Las mentiras siguen y además ni siquiera piensa que esa pobre pendeja tuvo algo de culpa. ¿La defiende?
¡Qué ganas de perderme del mundo!
miércoles, 9 de octubre de 2013
¿Dónde quedó el romanticismo?
En medio del camino difícil que recorro en el aspecto amoroso, trato de mantenerme fuerte y de superar cierto episodio que aún me marca. Hace meses pensaba con emoción en el tercer aniversario de esta relación, pero hoy debo reconocer que no siento el mismo entusiasmo.
Me alegra que llegue esa fecha, sin embargo me hubiera gustado no tener cicatrices en el corazón. Todavía tengo muchas dudas que no me dejan tranquila. Trato de luchar contra pensamientos negativos, pero los meses de engaño no me dan descanso. ¿Será que terminó? ¿ya podré confiar?
Definitivamente jamás pensé que los tres años llegarían bajo estas circunstancias. Es difícil. Mientras tanto sigo esperando que mis heridas sanen y que la ley del boomerang se encargue de aquellos que causaron dolor.
Quizás una semana lejos de todo me resulte favorable... Aún no he podido virar la página.
Me alegra que llegue esa fecha, sin embargo me hubiera gustado no tener cicatrices en el corazón. Todavía tengo muchas dudas que no me dejan tranquila. Trato de luchar contra pensamientos negativos, pero los meses de engaño no me dan descanso. ¿Será que terminó? ¿ya podré confiar?
Definitivamente jamás pensé que los tres años llegarían bajo estas circunstancias. Es difícil. Mientras tanto sigo esperando que mis heridas sanen y que la ley del boomerang se encargue de aquellos que causaron dolor.
Quizás una semana lejos de todo me resulte favorable... Aún no he podido virar la página.
lunes, 7 de octubre de 2013
Adelante
Qué difícil es seguir adelante y superar un episodio de engaño. En ocasiones creo que ya es pasado, pero en momentos me embarga la nostalgia y me llena de enojo pensar en el tiempo que fui traicionada. Por otro lado, me invaden las dudas sobre la posibilidad de vivir una situación así nuevamente.
Siempre pensé que no perdonaría una traición, que sería recalcitrante y no cambiaría de opinión. Cuando uno ama a alguien no engaña y mucho menos de esa forma.
Creo que no podremos ser nuevamente los que fuimos. A veces siento que la magia del amor verdadero se perdió. Se esfumó.
Sin embargo, sigo aquí. Aferrada a lo que siento, pero ¿hasta cuándo?
Aún duele. Y duele no poder hablarlo o expresarlo sin terminar en una pelea. A veces tan solo quisiera que me escuche, que me deje llorar en su hombro y no tener que hacerlo sola.
No puedo simplemente dejar en el pasado algo de esa magnitud...
Sigo en medio de un limbo sin saber qué ocurrirá. Con el corazón partido en dos, tratando de seguir amando...
Siempre pensé que no perdonaría una traición, que sería recalcitrante y no cambiaría de opinión. Cuando uno ama a alguien no engaña y mucho menos de esa forma.
Creo que no podremos ser nuevamente los que fuimos. A veces siento que la magia del amor verdadero se perdió. Se esfumó.
Sin embargo, sigo aquí. Aferrada a lo que siento, pero ¿hasta cuándo?
Aún duele. Y duele no poder hablarlo o expresarlo sin terminar en una pelea. A veces tan solo quisiera que me escuche, que me deje llorar en su hombro y no tener que hacerlo sola.
No puedo simplemente dejar en el pasado algo de esa magnitud...
Sigo en medio de un limbo sin saber qué ocurrirá. Con el corazón partido en dos, tratando de seguir amando...
martes, 1 de octubre de 2013
Detrás de una sonrisa
En momentos como este me gustaría no tener recuerdos, que mi mente tuviera la capacidad de borrar ciertos instantes, como cuando uno se deshace de un documento al eliminarlo de la papelera de reciclaje. Así.
Sin embargo, la traición de una persona amada se convierte en mi espina, en mi martirio constante, aun cuando trato de fingir que todo está bien y que ya lo superé. Creo que si hubiera actuado realmente mal, probablemente pensaría que me lo merecía. Pero, no fue así. Tuve errores, como todos, mas no ameritaban una respuesta de ese tipo.
Escucho el viento soplar en mi ventana, las voces incomprensibles de un televisor cercano, los carros transitar en una avenida, el mundo gira a mi alrededor y yo me siento tan sola. En instantes así mis ojos se llenan de lágrimas, el pecho se me pone rojo y siento aquel tan trillado nudo en la garganta que pareciera asfixiarme.
¿Cómo olvidar? No lo sé. Estoy tratando de descifrarlo mientras surge en mi mente otra interrogante... ¿cómo volver a confiar? Quizás la primera pregunta está mal enfocada y debería centrarse en 'superar'. Sin embargo, aún no encuentro respuesta a ninguna de mis dudas. Mis pensamientos martillan mi mente y yo sigo estupefacta tratando de entender porqué me vieron la cara de idiota durante tanto tiempo.
Lo que menos comprendo es su actitud. Esa arrogancia, prepotencia, enojos desmedidos cuando tiene todas las de perder porque como él mismo reconoce... "la cagó".
A veces siento que un día me cansaré de seguir poniendo una sonrisa en mi rostro y revelaré lo que en realidad experimento. Si hay algo peor que todo esto es saber que no puedo compartirlo con alguien, que debo callármelo, mientras me asfixio en mis propias lágrimas, en mi propio dolor.
El reloj marca las 22h58... Recuerdo la frase "amor clandestino", las mentiras posteriores, las "sacadas en cara" dos días después... ¿Y aún le cuesta entender que todavía me duela?
No puedo decir que tengo mucha experiencia en el amor, creo que precisamente eso me ha perjudicado de una u otra forma... Pese a eso puedo asegurar que el dolor que siento ahora y que atravieso desde el 26 de julio ha sido el más grande que he vivido vinculado a temas de pareja.
Una lágrima más me impide seguir viendo las letras que tecleo. Continúo haciéndole porque me he memorizado el teclado. Así como memoricé cada palabra de aquel infortunado correo que aquella infortunada persona no atinó a borrar. Y tengo la certeza de que no lo borró para no olvidar el dolor de despedirse de su "amor clandestino".
Leer que alguien que amas le dice a otra persona que no es feliz contigo es como si te clavaran mil puñales por la espalda, te atraviesan y llegan a tu corazón. Tengo tanto dolor dentro de mí que no logro exteriorizar.
¿Cómo creer que ahora sí es feliz? ¿cómo creer en sus 'te amo'? En instantes así pienso que nada volverá a ser como antes por más que me esfuerce. Y creo que es porque me estoy esforzando sola. Aún no ha hecho algo por recuperar mi corazón.
De todas formas, según él, mi ayuda no es tan significativa y solo se limita a un factor... No entraré en detalles en esta parte.
Qué tristeza tan grande atraviesa mi corazón... y en pocas horas deberé hacer lo que hago siempre. Sonreír y pretender que todo está bien. Solo para no dar mi brazo a torcer.... Esta es la realidad, detrás de una sonrisa.
Sin embargo, la traición de una persona amada se convierte en mi espina, en mi martirio constante, aun cuando trato de fingir que todo está bien y que ya lo superé. Creo que si hubiera actuado realmente mal, probablemente pensaría que me lo merecía. Pero, no fue así. Tuve errores, como todos, mas no ameritaban una respuesta de ese tipo.
Escucho el viento soplar en mi ventana, las voces incomprensibles de un televisor cercano, los carros transitar en una avenida, el mundo gira a mi alrededor y yo me siento tan sola. En instantes así mis ojos se llenan de lágrimas, el pecho se me pone rojo y siento aquel tan trillado nudo en la garganta que pareciera asfixiarme.
¿Cómo olvidar? No lo sé. Estoy tratando de descifrarlo mientras surge en mi mente otra interrogante... ¿cómo volver a confiar? Quizás la primera pregunta está mal enfocada y debería centrarse en 'superar'. Sin embargo, aún no encuentro respuesta a ninguna de mis dudas. Mis pensamientos martillan mi mente y yo sigo estupefacta tratando de entender porqué me vieron la cara de idiota durante tanto tiempo.
Lo que menos comprendo es su actitud. Esa arrogancia, prepotencia, enojos desmedidos cuando tiene todas las de perder porque como él mismo reconoce... "la cagó".
A veces siento que un día me cansaré de seguir poniendo una sonrisa en mi rostro y revelaré lo que en realidad experimento. Si hay algo peor que todo esto es saber que no puedo compartirlo con alguien, que debo callármelo, mientras me asfixio en mis propias lágrimas, en mi propio dolor.
El reloj marca las 22h58... Recuerdo la frase "amor clandestino", las mentiras posteriores, las "sacadas en cara" dos días después... ¿Y aún le cuesta entender que todavía me duela?
No puedo decir que tengo mucha experiencia en el amor, creo que precisamente eso me ha perjudicado de una u otra forma... Pese a eso puedo asegurar que el dolor que siento ahora y que atravieso desde el 26 de julio ha sido el más grande que he vivido vinculado a temas de pareja.
Una lágrima más me impide seguir viendo las letras que tecleo. Continúo haciéndole porque me he memorizado el teclado. Así como memoricé cada palabra de aquel infortunado correo que aquella infortunada persona no atinó a borrar. Y tengo la certeza de que no lo borró para no olvidar el dolor de despedirse de su "amor clandestino".
Leer que alguien que amas le dice a otra persona que no es feliz contigo es como si te clavaran mil puñales por la espalda, te atraviesan y llegan a tu corazón. Tengo tanto dolor dentro de mí que no logro exteriorizar.
¿Cómo creer que ahora sí es feliz? ¿cómo creer en sus 'te amo'? En instantes así pienso que nada volverá a ser como antes por más que me esfuerce. Y creo que es porque me estoy esforzando sola. Aún no ha hecho algo por recuperar mi corazón.
De todas formas, según él, mi ayuda no es tan significativa y solo se limita a un factor... No entraré en detalles en esta parte.
Qué tristeza tan grande atraviesa mi corazón... y en pocas horas deberé hacer lo que hago siempre. Sonreír y pretender que todo está bien. Solo para no dar mi brazo a torcer.... Esta es la realidad, detrás de una sonrisa.
sábado, 27 de julio de 2013
Una traición
Fue un golpe... leí las letras rápidamente y cada una dolía más que la anterior. Era un correo de 'despedida', de una persona sufriendo por otra, por su 'amor clandestino'. Era la persona con la que estaba compartiendo dos años, nueves meses de mi vida, que le escribía a otra, lamentándose por ya no estar juntos y porque no estaba bien con la "persona que tenía a su lado". Yo.
Estoy segura que no soy la única que ha pasado por este tipo de situaciones, por lo que seguramente deben saber lo que ocurre en nuestro cerebro y especialmente en nuestro corazón en ese momento. Primero viene la decepción, los latidos del corazón se acelera, sientes un nudo en la garganta y la palabra traición empieza a pronunciarse de manera exhorbitante.
Luego viene el coraje. Querer mandar a la 'mierda' todo. Ese amor parece transformarse en odio y la respiración se siente entre cortada. Cuesta respirar. Por más dramático que esto suene creo que alguien que lo ha vivido podría estar de acuerdo conmigo.
De ahí, las explicaciones. Las excusas más descabelladas se hacen presente y uno ahí, sabiendo que fue una idiota traicionada y además se siente una pendeja al escuchar tantas tonterías para tratar de justificar lo injustificable.
Quizás, si tienen suerte, les pidan perdón. Esa palabra de seis letras que no se acerca ni un poquito a todo lo descrito anteriormente, a toda esa sensación de engaño, de preguntar '¿qué hice mal?', de tratar de replantearte la vida sin esa persona con la que esperabas vivir mil momentos más.
¿Perdón? ¿Acaso es suficiente decirlo? Y por supuesto, no podía faltar el 'te amo'. Uno cuando ama a alguien no traiciona, no engaña y mucho menos con alguien cercano. Es una doble puñalada. Pero aquel ser que ya no conozco más pretendía que con esas simples palabras yo corriera a sus brazos diciendo que lo olvidaba todo.
No soy así. Creo que valgo mucho para no hacerme respetar. Puedo tener muchos defectos, él también, pero jamás traicionaría a alguien que digo amar. Eso no se hace. Es jugar con otra persona, hacerla quedar como una imbécil con otros. Es jugar a dos puntas.
Lo que me entristece es que por algo pasajero haya destruido una relación estable que hasta recibía elogios de otras personas. Una relación que se había consolidado porque más que novios éramos mejores amigos.
Pero como dice esa canción "mientes, me haces daño y luego te arrepientes". ¿De qué sirve estar con alguien que me miro a los ojos tantas veces y mintió? ¿Cómo podría continuar así?
Ahora muchas letras de canciones cobran sentido para mí. Letras con las que esperaba jamás sentirme identificada. "Que uno quiero para que lo quieran, que uno ama para que lo amen, que uno no da la vida entera para que lo engañen". Quizás la oyeron en algún momento. Es totalmente cierta.
Me fui en contra de muchas personas, no me importaba sacrificarme mil veces para estar con esa persona que no supo valorar nada de eso. Ahora estoy en el proceso de replantearme mi vida, de tratar de salir en ese abismo en el que estoy, de superar el dolor y convertirlo en fuerza para seguir adelante. Sé que no lo lograré en un día ni dos. Solo espero que llegue el momento en que pueda mirar atrás y decir: Lo superé.
Ahora esa es mi meta. De aquella persona que admiraba, hoy no queda nada. Solo tristeza y dolor. Pero no dejaré de luchar aunque me sienta débil. Seguiré mi camino, como ya lo hice antes.
Estoy segura que no soy la única que ha pasado por este tipo de situaciones, por lo que seguramente deben saber lo que ocurre en nuestro cerebro y especialmente en nuestro corazón en ese momento. Primero viene la decepción, los latidos del corazón se acelera, sientes un nudo en la garganta y la palabra traición empieza a pronunciarse de manera exhorbitante.
Luego viene el coraje. Querer mandar a la 'mierda' todo. Ese amor parece transformarse en odio y la respiración se siente entre cortada. Cuesta respirar. Por más dramático que esto suene creo que alguien que lo ha vivido podría estar de acuerdo conmigo.
De ahí, las explicaciones. Las excusas más descabelladas se hacen presente y uno ahí, sabiendo que fue una idiota traicionada y además se siente una pendeja al escuchar tantas tonterías para tratar de justificar lo injustificable.
Quizás, si tienen suerte, les pidan perdón. Esa palabra de seis letras que no se acerca ni un poquito a todo lo descrito anteriormente, a toda esa sensación de engaño, de preguntar '¿qué hice mal?', de tratar de replantearte la vida sin esa persona con la que esperabas vivir mil momentos más.
¿Perdón? ¿Acaso es suficiente decirlo? Y por supuesto, no podía faltar el 'te amo'. Uno cuando ama a alguien no traiciona, no engaña y mucho menos con alguien cercano. Es una doble puñalada. Pero aquel ser que ya no conozco más pretendía que con esas simples palabras yo corriera a sus brazos diciendo que lo olvidaba todo.
No soy así. Creo que valgo mucho para no hacerme respetar. Puedo tener muchos defectos, él también, pero jamás traicionaría a alguien que digo amar. Eso no se hace. Es jugar con otra persona, hacerla quedar como una imbécil con otros. Es jugar a dos puntas.
Lo que me entristece es que por algo pasajero haya destruido una relación estable que hasta recibía elogios de otras personas. Una relación que se había consolidado porque más que novios éramos mejores amigos.
Pero como dice esa canción "mientes, me haces daño y luego te arrepientes". ¿De qué sirve estar con alguien que me miro a los ojos tantas veces y mintió? ¿Cómo podría continuar así?
Ahora muchas letras de canciones cobran sentido para mí. Letras con las que esperaba jamás sentirme identificada. "Que uno quiero para que lo quieran, que uno ama para que lo amen, que uno no da la vida entera para que lo engañen". Quizás la oyeron en algún momento. Es totalmente cierta.
Me fui en contra de muchas personas, no me importaba sacrificarme mil veces para estar con esa persona que no supo valorar nada de eso. Ahora estoy en el proceso de replantearme mi vida, de tratar de salir en ese abismo en el que estoy, de superar el dolor y convertirlo en fuerza para seguir adelante. Sé que no lo lograré en un día ni dos. Solo espero que llegue el momento en que pueda mirar atrás y decir: Lo superé.
Ahora esa es mi meta. De aquella persona que admiraba, hoy no queda nada. Solo tristeza y dolor. Pero no dejaré de luchar aunque me sienta débil. Seguiré mi camino, como ya lo hice antes.
miércoles, 10 de julio de 2013
De la admiración al amor
A las almas románticas nos sucede esto... Siempre nos fluyen las letras cuando van dedicadas al amor o cuando son inspiradas por aquel sentimiento universal que causa los sacrificios más grandes.
Esta noche un fugaz pensamiento me motivó a realizar una reflexión más profunda sobre la relación entre el amor y la admiración.
Partiendo de mi experiencia y de lo que vivo actualmente puedo decir que ambos están vinculados de forma estrecha y que probablemente el primero es una consecuencia del segundo. ¿Qué quiero decir con esto?
Tan sencillo como esto. La admiración por alguien puede despertar el amor hacia esa persona. Y visto desde otra arista, creo que es necesario sentir admiración por la persona con la que estamos involucrados sentimentalmente.
Considero que aquella dosis de admiración hace que el vínculo con la pareja sea más fuerte e interesante.
Puedo reconocer muchos defectos en la persona que despierta mi sonrisa cada día, pero sin duda tiene varias cualidades que estimulan mi admiración. Esos pequeños actos que desencadenan un hondo suspiro o una inflada de pecho. Sí. Es exactamente a eso a lo que me refiero.
Creo que es 'saludable' sentir admiración por su pareja y me arriesgo a pensar que eso puede relacionarse con el respeto que se desarrolla entre ambos.
De la admiración al amor puede que haya más de dos pasos, pero sin duda representa un buen augurio de una posible relación amorosa. Por supuesto que existen miles de factores más, sin embargo creo que este que menciono es relevante y digno de analizar.
Esta noche un fugaz pensamiento me motivó a realizar una reflexión más profunda sobre la relación entre el amor y la admiración.
Partiendo de mi experiencia y de lo que vivo actualmente puedo decir que ambos están vinculados de forma estrecha y que probablemente el primero es una consecuencia del segundo. ¿Qué quiero decir con esto?
Tan sencillo como esto. La admiración por alguien puede despertar el amor hacia esa persona. Y visto desde otra arista, creo que es necesario sentir admiración por la persona con la que estamos involucrados sentimentalmente.
Considero que aquella dosis de admiración hace que el vínculo con la pareja sea más fuerte e interesante.
Puedo reconocer muchos defectos en la persona que despierta mi sonrisa cada día, pero sin duda tiene varias cualidades que estimulan mi admiración. Esos pequeños actos que desencadenan un hondo suspiro o una inflada de pecho. Sí. Es exactamente a eso a lo que me refiero.
Creo que es 'saludable' sentir admiración por su pareja y me arriesgo a pensar que eso puede relacionarse con el respeto que se desarrolla entre ambos.
De la admiración al amor puede que haya más de dos pasos, pero sin duda representa un buen augurio de una posible relación amorosa. Por supuesto que existen miles de factores más, sin embargo creo que este que menciono es relevante y digno de analizar.
jueves, 16 de mayo de 2013
Nostalgia y recuerdos
Encuentro en la escritura esa terapia que me permite liberarme de ciertos pensamientos que martillean mi cabeza... Hoy es una de esas noches en las que mi cerebro no deja de pensar y de formular interrogantes sobre diversos aspectos.
Estoy a menos de dos días de mi esperado viaje y la ansiedad me embarga. Siento que hay aspectos en mi vida que no están de la forma que me gustaría que estuvieran.
Lamentablemente las personas nos damos cuenta de lo que tuvimos, solo, cuando dejamos de tenerlo, cuando se siente el vacío y la sensación de nostalgia... la famosa 'saudade' que tanto ha marcado a mi hermano.
Es esa mezcla de tristeza y gozo al revivir un instante de alegría que ya no existe más, que fue aniquilado por las manecillas del reloj de la vida y que solo puede ser resucitado a través del recuerdo y la memoria.
Así me siento hoy. Con nostalgia de la persona que me consentía, que me protegía y me demostraba de mil maneras su inmensa felicidad al tenerme a su lado.
Era imposible imaginarme sin aquel ser que era el responsable de tantas risas y momentos de amor.
Pero esta noche los recuerdos me llenan de nostalgia. Estoy escribiendo, plasmando lo que siento y vienen a mi cabeza sus resentimientos, los motivos por los que supuestamente cambió. Motivos que me señalan como la causante de aquella transformación que dista de la persona que me hizo mirar la vida con otros ojos y aprender a valorar otras cosas que no tienen una cifra para cuantificar.
Sé que todavía tengo mucho por vivir y aprender, pero quisiera que a veces las lecciones fueran menos duras. Estoy esforzándome por dar el primer paso para retomar los detalles, las frases de cariño y preocupación, mas no veo la respuesta a aquel estímulo.
Duele ver que algo se deteriore y saber que si no se hace algo pronto, terminará perdiendo su vida, como una enfermedad a la que no se trata, que no se le presta atención hasta que las defensas del cuerpo ya no la pueden combatir, y así, el organismo cae, se rinde y marca el fin de su existencia.
El tiempo ya está transcurriendo y aún no llega el antídoto para la indiferencia...
sábado, 13 de abril de 2013
De nuevo empezaré
Observé mi rostro en el espejo y no me reconocí... Fue entonces que entendí que no podía continuar así. Amar no es guardar rencor, no es tener resentimientos, no es demostrar quemeimportismo, no es ser indiferente al dolor del otro. Así comprendí que el amor debe ser de dos y que no se puede vivir de recuerdos.
Los ojos hinchados, la respiración entre cortada, la expresión de dolor, de agudo dolor en mi rostro... Y estaba sola. Era ignorada, buscaba que me prestara atención y no la recibí. Después de un largo rato, minutos que se convirtieron en horas y que los sentí eternos, decidí que nadie merece tantas lágrimas y que antes que amar a otro debía amarme a mí misma.
Sequé mis lágrimas con rabia. El dolor se transformó en coraje. Cerré mis ojos y todos nuestros momentos lindos pasaron frente a mí como una película, una historia ajena que ya no existe más. Luego miré al techo de mi habitación y pedí ayuda divina para superar todo.
El amor no puede ser dolor, no puede ser sufrimiento, no puede ser frío, sin señal de cariño... Me recosté en mi cama, abracé una almohada, sí, aquella que me regaló el ser que en ese momento me causaba tanta pena. Sentí el nudo en la garganta que se apretaba y me dejaba sin aire, pero me había prometido no llorar más. Y no lo hice. Retuve aquel líquido salado dentro de mis ojos y respiré profundo para calmarme.
Entonces me di cuenta que debía seguir adelante. Sé que los primeros días son los más difíciles y lamento que esto coincidiera con una fecha que debía ser especial para mí. Pero así sucede. Yo no me humillaré más por alguien que no valoró ni una sola de mis acciones. No dejaré que eso ocurra. Es hora de continuar con mi vida, aunque duela y sienta que no lo lograré.
Te dije adiós... Y lo aceptaste. Que seas feliz.
Los ojos hinchados, la respiración entre cortada, la expresión de dolor, de agudo dolor en mi rostro... Y estaba sola. Era ignorada, buscaba que me prestara atención y no la recibí. Después de un largo rato, minutos que se convirtieron en horas y que los sentí eternos, decidí que nadie merece tantas lágrimas y que antes que amar a otro debía amarme a mí misma.
Sequé mis lágrimas con rabia. El dolor se transformó en coraje. Cerré mis ojos y todos nuestros momentos lindos pasaron frente a mí como una película, una historia ajena que ya no existe más. Luego miré al techo de mi habitación y pedí ayuda divina para superar todo.
El amor no puede ser dolor, no puede ser sufrimiento, no puede ser frío, sin señal de cariño... Me recosté en mi cama, abracé una almohada, sí, aquella que me regaló el ser que en ese momento me causaba tanta pena. Sentí el nudo en la garganta que se apretaba y me dejaba sin aire, pero me había prometido no llorar más. Y no lo hice. Retuve aquel líquido salado dentro de mis ojos y respiré profundo para calmarme.
Entonces me di cuenta que debía seguir adelante. Sé que los primeros días son los más difíciles y lamento que esto coincidiera con una fecha que debía ser especial para mí. Pero así sucede. Yo no me humillaré más por alguien que no valoró ni una sola de mis acciones. No dejaré que eso ocurra. Es hora de continuar con mi vida, aunque duela y sienta que no lo lograré.
Te dije adiós... Y lo aceptaste. Que seas feliz.
miércoles, 20 de marzo de 2013
Soledad
No es un nombre y sinceramente no se me ocurriría llamar así a alguien por el significado que entraña. Soledad. Nadie desea eso. Quizás en algún momento la buscamos, pero nadie podría vivir feliz estando completamente solo. Está comprobado que la soledad llega incluso a desencadenar locura.
Pero creo que el peor tipo de soledad es cuando se está rodeado de muchas personas y aún así la sensación de vacío no se va. Es estar cerca a alguien que amas y no sentir su calor, poder verlo, tocarlo y ya no ver en ese ser las emociones que antes causabas.
La soledad se puede presentar en distintos aspectos de la vida, pero sin duda el más comentado y el que más ha estimulado canciones, versos, escritos, es el amoroso.
No creo que es necesario "terminar una relación" para experimentar ese tipo de soledad. Muchas veces el trato entre dos personas llega a enfriarse tanto que no es necesario de pronunciar la palabra "terminamos", para sentir que se está pasando por una ruptura.
Es entonces cuando los recuerdos invaden la mente y pretenden convertirse en ese reemplazo momentáneo a la amarga soledad que quiere adueñarse de tu vida.
Momentos felices, llenos de amor y cariño hacen que tu corazón se oprima, las lágrimas caigan sin poder detenerlas y experimentes un profundo dolor.
Es así cómo los instantes felices y de dicha se transforman por las circunstancias en hechos dolorosos que solo causan nostalgia.
La soledad es tener a tu amor frente a ti y sentir su trato casi extraño. Es añorar aquellos labios que se fusionaban con los tuyos y escucharlos pronunciar palabras tan ajenas, frías, sin color... Es ver cómo el nexo entre los dos se debilita hasta que llega el instante en el que el dolor va disminuyendo y empiezas a sentir que el olvido se apodera de ti, marcando final a aquella historia que creían imperecedera.
Esa es la soledad que no me agrada y que no quiero sentir. La que inspira a autores, la que ha terminado vidas y transformado a seres en duras rocas.
Pero yo no, Soledad, a mí no me vas a cambiar. Puedes querer invadir mi vida, pero no mi corazón. Me mantendré firme y seguiré adelante, con mis lágrimas siempre en silencio.
Pero creo que el peor tipo de soledad es cuando se está rodeado de muchas personas y aún así la sensación de vacío no se va. Es estar cerca a alguien que amas y no sentir su calor, poder verlo, tocarlo y ya no ver en ese ser las emociones que antes causabas.
La soledad se puede presentar en distintos aspectos de la vida, pero sin duda el más comentado y el que más ha estimulado canciones, versos, escritos, es el amoroso.
No creo que es necesario "terminar una relación" para experimentar ese tipo de soledad. Muchas veces el trato entre dos personas llega a enfriarse tanto que no es necesario de pronunciar la palabra "terminamos", para sentir que se está pasando por una ruptura.
Es entonces cuando los recuerdos invaden la mente y pretenden convertirse en ese reemplazo momentáneo a la amarga soledad que quiere adueñarse de tu vida.
Momentos felices, llenos de amor y cariño hacen que tu corazón se oprima, las lágrimas caigan sin poder detenerlas y experimentes un profundo dolor.
Es así cómo los instantes felices y de dicha se transforman por las circunstancias en hechos dolorosos que solo causan nostalgia.
La soledad es tener a tu amor frente a ti y sentir su trato casi extraño. Es añorar aquellos labios que se fusionaban con los tuyos y escucharlos pronunciar palabras tan ajenas, frías, sin color... Es ver cómo el nexo entre los dos se debilita hasta que llega el instante en el que el dolor va disminuyendo y empiezas a sentir que el olvido se apodera de ti, marcando final a aquella historia que creían imperecedera.
Esa es la soledad que no me agrada y que no quiero sentir. La que inspira a autores, la que ha terminado vidas y transformado a seres en duras rocas.
Pero yo no, Soledad, a mí no me vas a cambiar. Puedes querer invadir mi vida, pero no mi corazón. Me mantendré firme y seguiré adelante, con mis lágrimas siempre en silencio.
domingo, 17 de marzo de 2013
Amor
Antes de entrar a explorar el mundo de la relación de pareja, siempre había estado intrigado por ese sentimiento que puede surgir entre dos personas. Mis padres, mi ejemplo más cercano, siempre han luchado juntos contra todo, y aunque han tenido sus altos y bajos, continúan en esa unión de pareja que juraron ante Dios hace más de 30 años, cuando decidieron casarse.
Siempre me pregunté si yo sería así de afortunada y lograría estar con una persona durante tantos años, caminando juntos hacia la misma meta. He crecido en la época en que el divorcio es lo más común y al menos aquellos 'divorciados' ya no son mal vistos, como antes.
Sin embargo, no porque considere que hay algo malo con eso, no quisiera pasar por un proceso así. Debe ser algo muy duro casarte con alguien, esperando pasar toda tu vida al lado de esa persona y que de repente unos cuantos años después todos los planes se rompan, lo que construyeron juntos se desmorone y en ocasiones hasta terminan siendo dos completos enemigos.
Es por eso que el divorcio para mí no es una opción, aunque si en algún momento tuviera que vivirlo, estoy segura que saldría adelante con la fuerza que me caracteriza.
Retomando mi punto de partida. La relación entre una pareja es algo que siempre ha captado mi interés. Esa tensión que se crea entre dos personas, los juegos de poder, uno cede, el otro exige, el uno exige, el otro cede, esas negociaciones que se van formando en la convivencia, ese contacto interpersonal que surge cuando se pasa mucho tiempo con alguien.
Y la influencia exterior, la que nunca falta. Los amigos que tachan de "mandarina" al que creen que "cede" demasiado y los que creen que la fidelidad en una relación no es relevante.
Yo misma en algún momento pensé que la fidelidad solo se la debe a un esposo, a alguien con quien sabes que vas a pasar muchos años a su lado y que en cierta forma adquieres un compromiso con él, con Dios y en especial contigo misma. Sin embargo, nunca he podido ser infiel en una relación de noviazgo... creo que no va en mí eso de 'engañar' a alguien, mucho menos a alguien a quien amo. Lo único que siempre he esperado en ese sentido es reciprocidad, porque debe ser algo de dos, o eso pienso yo.
El amor, sin duda, un sentimiento maravilloso, que llena de vida al mundo, aunque también es tan poderoso que provoca reacciones inesperadas. En todo caso, me alegra tener el amor en mi vida y sentirlo a plenitud... amor familiar, de amigos y de una persona especial, a la que le dedico todas mis sonrisas desde octubre de 2010.
Siempre me pregunté si yo sería así de afortunada y lograría estar con una persona durante tantos años, caminando juntos hacia la misma meta. He crecido en la época en que el divorcio es lo más común y al menos aquellos 'divorciados' ya no son mal vistos, como antes.
Sin embargo, no porque considere que hay algo malo con eso, no quisiera pasar por un proceso así. Debe ser algo muy duro casarte con alguien, esperando pasar toda tu vida al lado de esa persona y que de repente unos cuantos años después todos los planes se rompan, lo que construyeron juntos se desmorone y en ocasiones hasta terminan siendo dos completos enemigos.
Es por eso que el divorcio para mí no es una opción, aunque si en algún momento tuviera que vivirlo, estoy segura que saldría adelante con la fuerza que me caracteriza.
Retomando mi punto de partida. La relación entre una pareja es algo que siempre ha captado mi interés. Esa tensión que se crea entre dos personas, los juegos de poder, uno cede, el otro exige, el uno exige, el otro cede, esas negociaciones que se van formando en la convivencia, ese contacto interpersonal que surge cuando se pasa mucho tiempo con alguien.
Y la influencia exterior, la que nunca falta. Los amigos que tachan de "mandarina" al que creen que "cede" demasiado y los que creen que la fidelidad en una relación no es relevante.
Yo misma en algún momento pensé que la fidelidad solo se la debe a un esposo, a alguien con quien sabes que vas a pasar muchos años a su lado y que en cierta forma adquieres un compromiso con él, con Dios y en especial contigo misma. Sin embargo, nunca he podido ser infiel en una relación de noviazgo... creo que no va en mí eso de 'engañar' a alguien, mucho menos a alguien a quien amo. Lo único que siempre he esperado en ese sentido es reciprocidad, porque debe ser algo de dos, o eso pienso yo.
El amor, sin duda, un sentimiento maravilloso, que llena de vida al mundo, aunque también es tan poderoso que provoca reacciones inesperadas. En todo caso, me alegra tener el amor en mi vida y sentirlo a plenitud... amor familiar, de amigos y de una persona especial, a la que le dedico todas mis sonrisas desde octubre de 2010.
jueves, 3 de enero de 2013
Una guitarra sin cuerdas
Siempre me han gustado las canciones en las que se escucha con fuerza el rasgado de la guitarra... En las que se puede sentir el ímpetu de quien toca el instrumento. Son las que escucho en mis momentos de tristeza, en mis momentos de coraje, en los que quisiera tener esa fuerza para mandar todo al carajo y salir con la cabeza en alto.
Pero no soy así, aun cuando la rabia se apodera de mí y trato de descargar toda esa energía en el pobre infeliz que se cruce en mi camino. No es fácil no contar con el apoyo de los que amo y que me señalen por algo que ni siquiera conocen. Trato de permanecer de pie, buscando destacar en otros aspectos, tratando de hacerlos sentir orgullosos por otros factores... Sin embargo, creo que al final todo esfuerzo es en vano.
Es entonces que me siento como una guitarra sin cuerdas, que trata de emitir un sonido pero ha sido imposibilitada de opinar, de expresarse, de componer sus propias melodías... Lucho contra las opiniones que aún en mis momentos de flaqueza por otros motivos buscan hundirme por el mismo factor de siempre, aquella "preocupación" que no los deja dormir, pero que a mí me trae grandes momentos de alegría.
No lo creen. Piensan que las cuerdas que hacen sonar a esta caja de madera hueca son solamente invisibles, producto de un engaño, de una mente experimentada que puede manipular a su antojo a un pobre objeto que carece de raciocinio.
Es difícil asumir los retos que trato de superar, cuando se siente la energía de varias dedos que apuntan en señal de desaprobación y que no se entusiasman con la sonrisa que se esboza gracias a la presencia de aquel que consideran "inferior".
Me pregunto hasta cuándo deberé soportar eso. Ojalá en algún momento reflexionen sobre el sentimiento que producen en mí, que ocasiona que el sonido se ahogue en un llanto que nadie escucha y del cual solamente las frías paredes de una habitación han sido las testigos.
¿Qué más debo hacer para volver a sonar con fuerza? Debo asemejarme a ese ritmo impetuoso de ciertas canciones que transmiten rabia y rebeldía al mismo tiempo. Pareciera que eso quieren que haga, porque al apagar mi voz, anulan mi personalidad. Es mi vida, son mis decisiones. Lo único que logran es que la madera que compone a esta aparentemente nueva guitarra empiece a apolillarse. Acaban conmigo.
El sonido quiere salir, pero las cuerdas las siguen rompiendo...
Pero no soy así, aun cuando la rabia se apodera de mí y trato de descargar toda esa energía en el pobre infeliz que se cruce en mi camino. No es fácil no contar con el apoyo de los que amo y que me señalen por algo que ni siquiera conocen. Trato de permanecer de pie, buscando destacar en otros aspectos, tratando de hacerlos sentir orgullosos por otros factores... Sin embargo, creo que al final todo esfuerzo es en vano.
Es entonces que me siento como una guitarra sin cuerdas, que trata de emitir un sonido pero ha sido imposibilitada de opinar, de expresarse, de componer sus propias melodías... Lucho contra las opiniones que aún en mis momentos de flaqueza por otros motivos buscan hundirme por el mismo factor de siempre, aquella "preocupación" que no los deja dormir, pero que a mí me trae grandes momentos de alegría.
No lo creen. Piensan que las cuerdas que hacen sonar a esta caja de madera hueca son solamente invisibles, producto de un engaño, de una mente experimentada que puede manipular a su antojo a un pobre objeto que carece de raciocinio.
Es difícil asumir los retos que trato de superar, cuando se siente la energía de varias dedos que apuntan en señal de desaprobación y que no se entusiasman con la sonrisa que se esboza gracias a la presencia de aquel que consideran "inferior".
Me pregunto hasta cuándo deberé soportar eso. Ojalá en algún momento reflexionen sobre el sentimiento que producen en mí, que ocasiona que el sonido se ahogue en un llanto que nadie escucha y del cual solamente las frías paredes de una habitación han sido las testigos.
¿Qué más debo hacer para volver a sonar con fuerza? Debo asemejarme a ese ritmo impetuoso de ciertas canciones que transmiten rabia y rebeldía al mismo tiempo. Pareciera que eso quieren que haga, porque al apagar mi voz, anulan mi personalidad. Es mi vida, son mis decisiones. Lo único que logran es que la madera que compone a esta aparentemente nueva guitarra empiece a apolillarse. Acaban conmigo.
El sonido quiere salir, pero las cuerdas las siguen rompiendo...
martes, 1 de enero de 2013
Adiós 2012
Fueron 365 días de mucho aprendizaje y de constante descubrimiento de nuevas facetas de mi vida. Los primeros meses transcurrieron con normalidad, en medio de trabajo, estudio y el amor de la persona que ya llevaba un año a mi lado, en medio del anonimato.
Fue en agosto que la olla reventó y lo que había luchado por mantener en la clandestinidad por no contar con la aceptación de las personas más quiero salió a la luz.
Fue difícil afrontar mi engaño por amor. Difícil ver el rostro de la persona a la que más engañé. Pero, más difícil fue sentir su rechazo... Sentirme sola.
Pero, logré darle la cara al miedo y exteriorizar lo que sentía para que aquellos seres que me acompañan noche y día noten que sigo siendo lo misma.
A partir de ahí me quité un gran peso de encima, al no tener que seguir engañando, al no tener que sentirme mal por eso.
Transcurrieron otros meses y asumí un nuevo puesto en el trabajo. Aunque al principio me daba temor el cambio, decidí asumirlo con la fuerza que me caracteriza y siempre conté con el apoyo de los que me rodean.
Mi novio es un gran pilar que este año me ha impulsado a buscar siempre la excelencia. Siempre motivándome para hacer las cosas excelente y ayudándome incluso para que pueda graduarme.
Fue un año difícil, bastante, con momentos de tristeza y cambio; pero sin duda alguna ha sido el año en el que más me he sentido realizada como periodista. Y en el que aprendí a ver la vida con ojos de una persona adulta que sabe lo que quiere y lucha para tenerlo
2012, fuiste grande! En cada reto que asumí logré salir victoriosa. Y eso no podría haberlo conseguido sin la ayuda de mi Dios, mi familia y mi novio, Han sido las bases de mi 2012 y junto a ellos empiezo este 2013. Para que el éxito siga y vida continúe llena de momentos de alegría y paz. Ahora la meta es graduarme de licenciada y seguir creciendo laboralmente. Dios, en tus manos me pongo.
Gracias a todos por este 2012 especial! y gracias por seguir en mi vida en el 2013!!!
Fue en agosto que la olla reventó y lo que había luchado por mantener en la clandestinidad por no contar con la aceptación de las personas más quiero salió a la luz.
Fue difícil afrontar mi engaño por amor. Difícil ver el rostro de la persona a la que más engañé. Pero, más difícil fue sentir su rechazo... Sentirme sola.
Pero, logré darle la cara al miedo y exteriorizar lo que sentía para que aquellos seres que me acompañan noche y día noten que sigo siendo lo misma.
A partir de ahí me quité un gran peso de encima, al no tener que seguir engañando, al no tener que sentirme mal por eso.
Transcurrieron otros meses y asumí un nuevo puesto en el trabajo. Aunque al principio me daba temor el cambio, decidí asumirlo con la fuerza que me caracteriza y siempre conté con el apoyo de los que me rodean.
Mi novio es un gran pilar que este año me ha impulsado a buscar siempre la excelencia. Siempre motivándome para hacer las cosas excelente y ayudándome incluso para que pueda graduarme.
Fue un año difícil, bastante, con momentos de tristeza y cambio; pero sin duda alguna ha sido el año en el que más me he sentido realizada como periodista. Y en el que aprendí a ver la vida con ojos de una persona adulta que sabe lo que quiere y lucha para tenerlo
2012, fuiste grande! En cada reto que asumí logré salir victoriosa. Y eso no podría haberlo conseguido sin la ayuda de mi Dios, mi familia y mi novio, Han sido las bases de mi 2012 y junto a ellos empiezo este 2013. Para que el éxito siga y vida continúe llena de momentos de alegría y paz. Ahora la meta es graduarme de licenciada y seguir creciendo laboralmente. Dios, en tus manos me pongo.
Gracias a todos por este 2012 especial! y gracias por seguir en mi vida en el 2013!!!
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